El derecho penal brasileño abarca una gran variedad de delitos, entre ellos los delitos contra la integridad física y los delitos de homicidio, las infracciones de la legislación sobre estupefacientes y los delitos económicos, como la corrupción y el blanqueo de capitales. A pesar de ciertas similitudes con el derecho penal alemán, en la práctica se observan diferencias considerables, especialmente en lo que respecta a la protección de datos y al papel del poder judicial. En el contexto del sistema penitenciario brasileño también se ponen de manifiesto retos en materia de derechos humanos: muchos centros penitenciarios se consideran lugares de internamiento indignos debido al hacinamiento y a la insuficiencia de los suministros. Estas condiciones suscitan regularmente preocupaciones en materia de derechos humanos y a menudo requieren un análisis jurídico fundamentado para verificar, por ejemplo, la compatibilidad de las normas jurídicas brasileñas con las normas europeas en materia de derechos humanos.

